Todo proyecto de empresa parte siempre de
una idea, que nace al detectarse una oportunidad de negocio, identificándose
así un "hueco" de mercado. Esta idea inicial debe poseer
"algo" que la distinga de lo ya existente y que la haga especial, y
ese "algo" será su factor de éxito.
La idea puede surgir de diversas formas:
- Por la imaginación.
- Por la invención.
- Por la casualidad.
- Por la observación del entorno.
- Por la experiencia en el trabajo, o los
conocimientos derivados del estudio.
- Por las aficiones o hobbies.
- Por la detección de necesidades no cubiertas
(examinar nuestras propias necesidades puede llevarnos a ver sí están
suficientemente satisfechas) o de nuevas necesidades.
- Por la investigación de nuevos usos...
Al elegir el tipo de negocio a poner en marcha, la idea puede surgir, pero también puede buscarse, el emprendedor no debe abandonar su propósito de crear una pyme por no tener en un principio una "idea fantástica", pues tiene a su disposición diferentes fuentes de inspiración que le pueden llevar a encontrar la idea para crear una empresa:
- Lectura de prensa, revistas especializadas y
libros.
- Navegar por Internet.
- Contactar con gente creativa.
- Aprovechar cambios en la normativa legal.
- Investigar en el Registro Industrial, y en la
Oficina de Patentes y Marcas.
- Adaptar ideas foráneas de éxito.
- Utilizar las franquicias.
- Acudir a Ferias, Congresos, Jornadas,
Asociaciones Empresariales, Cámaras de Comercio...
Una vez encontrada la idea, es imprescindible seguir unos pasos claves para validarla:
- Lo primero es reunir toda la información posible
existente, acerca de nuestro tipo de negocio elegido.
- Definir las necesidades que pretendemos
satisfacer con nuestra empresa, y tenerlas claras.
- Ver si lo que queremos satisfacer y la forma en
que queremos hacerlo, es compatible o se puede adaptar a lo que realmente
necesita el mercado y a como lo necesita. (Dónde, cuándo, a qué precio...).
- Comprobar si lo que vamos a hacer, ya lo intentó
alguien anteriormente o lo está intentado en la actualidad, y con qué
resultado, analizaremos entonces su experiencia para sacar consecuencias
positivas para nuestro proyecto.
- Analizar y evaluar las debilidades, amenazas,
dificultades de nuestra idea, intentando introducir modificaciones para
minimizarlas en lo posible.
- Finalmente plantear, siendo realistas, si nuestro
proyecto se puede llevar a la práctica. Después de esto la idea original
puede seguir adelante, puede modificarse, o puede ser abandonada.
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