En este contexto
nacen diferentes puntos de vista tendientes a buscar una mayor flexibilidad
productiva, en el producto, volumen y las líneas de producción, estas consisten
en lo siguiente:
- Flexibilidad del producto: una empresa es más flexible si produce mayor variedad de productos.
- Flexibilidad del volumen: se trata de conseguir diferentes volúmenes de producción, aumentando o disminuyendo la velocidad de la línea de producción.
- Flexibilidad de las líneas de producción: se trata de distribuir los trabajadores y máquinas de tal forma de obtener la máxima adaptación a los nuevos productos. Las máquinas, se diseñan para cambios de útiles muy rápidos y los trabajadores reciben una formación polivalente para manejar varias máquinas y procesos.
Por otra parte la flexibilidad
también se ha ocupado del diseño, la que está determinada por la capacidad del
sistema para introducir cambios en el mix de productos, en el diseño de los
productos ya existentes, o para la creación de nuevos productos en una
familia.
Otros autores
orientan a la flexibilidad productiva definiéndola desde tres dimensiones articuladas
que la empresa deberá considerar conjuntamente: una tecnología física flexible,
una organización de la producción flexible, una gestión flexible de la mano de
obra.
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